viernes, 22 de febrero de 2013

Tribuna que publicó el pasado miércoles 20 de febrero 2013 en Diario Información

EL LUGAR SOLITARIO DEL GUIONISTA
José F. Cámara Sempere – Cineclub Luis Buñuel Elx

 Ante el pase de “Una pistola en cada mano” el próximo viernes en el Cineclub Luis Buñuel, ¿cabría pensar que el director Cesc Gay, junto al guionista Tomàs Aragay, nos situará ante el reverso de “En la ciudad”? Eso parece si nos atenemos a la promoción de la película, en la que unos hombres muestran sus zozobras con menor pudor que en el anverso fílmico de 2003. En la secuencia más bella de aquella película, un encadenado que muestra desde el interior de las casas de cada uno de los personajes una nevada sobre Barcelona, uno intuía la voluntad de los cineastas de remarcar la incomunicación que, en definitiva, la ciudad, la ciudad invernal, provocaba sobre el marcado carácter sociable de un grupo de amigos, sólo salvado cuando el verano permite compartir una paella al aire libre y reconocer cada amiga los sentimientos propios en el rostro de las otras, ante el disimulo forzado de ellos. 
            Como si quisieran recuperar esa sensación de aislamiento, pero dejándolas a ellas en un segundo plano, envuelven ahora Gay y Aragay a sus personajes por parejas: dos amigos de instituto que se encuentran años después a la puerta de un psicólogo, un marido que conversa con el amante de su mujer, un exmarido arrepentido de abandonar a su esposa, un tipo que se atreve por fin a seducir a una compañera de oficina, una esposa confesando la disfunción sexual de su marido a su mejor amigo, las parejas respectivas de los dos anteriores poniendo en común los conflictos matrimoniales. Al final seremos nosotros los que acabemos reconociendo nuestras cargas y nuestras penas en el rostro de los actores. Pero sin amargura, sin tomarnos a broma, con un toque de humor, tal como un personaje cerraba “En la ciudad”, llorando pero de contento. 
            Como entonces, hace diez años, nos preguntamos cómo se pude llegar a ese grado de disección del ser humano, y nos imaginamos a los guionistas, no como unos bon vivant cuyas experiencias les impelen a sentarse ante el teclado, sino como entomólogos que en la soledad de su laboratorio, tras observar nuestro comportamiento y nuestros hábitos tal que insectos, se atreven con precisión y delicadeza a levantar el caparazón para descubrir qué escondemos, exponiendo nuestra intimidad, lo que no deja de sorprendernos al descubrir en una película gestos cotidianos que somos incapaces de reconocernos. En una curiosa administración de la justicia poética, el propio cine nos ha devuelto el reflejo de esa imagen y hemos encontrado a lo largo de la historia del séptimo arte guionistas que a su vez han sido convertidos en insectos por otros escritores. 
            William Holden en “El crepúsculo de los dioses” (“Sunset Boulevard”, 1950), Gregory Peck en “Días sin vida” (“Beloved Infidel”, 1959), Woody Allen en “Manhattan” (1979), John Turturro en “Barton Fink” (1991), o Tim Robbins en “El juego de Hollywood” (“The placer”, 1992). O, sin ir más lejos, el protagonista de “En un lugar solitario” (“A lonely place”, 1950), el clásico que ofrecerá la semana próxima el Cineclub para conmemorar el nacimiento de un cineasta al que Godard calificó como ‘Nicholas Ray, el cine’ y en el que Humphrey Bogart, es un mediocre guionista temperamental, justiciero y noble, violento y bebedor. A pesar del intérprete, fue otro fracaso de Ray, aislado en Hollywood por su actitud radicalmente independiente. 
            No se puede decir lo mismo de la película que nos ocupa. “Una pistola en cada mano”, que abrió con honores el Festival de Roma, ha hecho rápidamente caja (por la atracción de su elenco), se ha mantenido en cartelera (por sus diálogos y situaciones certeras) y ha puesto de acuerdo a seguidores de críticos opuestos (lo que supone un verdadero logro), y sin embargo, una vez que se repasan sus candidaturas a los premios anuales, da la sensación de que un manto de rechazo ha caído sobre la película quedando excluida dentro de la industria (tanto de la española como de la catalana). Con una carrera sólida como para ser tildado, a estas alturas, de maldito, Cesc Gay empieza a ocupar un lugar fuera de campo de los reconocimientos oficiales, lo que no deja de ser un mérito si atendemos al culto cinéfilo a la raza de los perdedores como Ray. 
            Para hablarnos del lugar solitario desde el que el guionista observa la realidad de nuestras pequeñas vidas, de los utensilios mediante los que logra extraerlas y mostrarlas con éxito en una pantalla, nos acompañará el día 22, en la segunda sesión del Cineclub Luis Buñuel (AulaCAM, calle Kursaal, 1, Elche) , uno de los guionistas de “Una pistola en cada mano”, Tomàs Aragay, dramaturgo, actor, profesor de guión en la ESCAC y director escénico de La Societat Doctor Alonso que codirige con la ilicitana Sofía Asencio.
http://www.diarioinformacion.com/opinion/2013/02/20/lugar-solitario-guionista/1345719.html
 
Hoy viernes 22 de febrero, contamos con Tomàs Aragay uno de los guionistas de “Una pistola en cada mano” para hablarnos del lugar solitario desde el que el guionista observa la realidad de nuestras pequeñas vidas

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